9.5.2. Meditación con el HON SHA ZE SHO NEN
Para tener éxito con este ejercicio es conveniente que ya puedas visualizar el símbolo en tu mente. Comenzaremos de la siguiente forma:
- Hacer tres respiraciones completas.
- Visualizar en nuestra mente cómo trazamos el símbolo. Esto lo hacemos tres veces muy despacio y lento.
- Después aquietarse y comenzar la meditación. La meditación puede llevarse a cabo de la siguiente forma:
- Relajar la mente, dejando que los pensamientos vayan y regresen, sin poner oposición a ninguno, solo vuélvete un observador, no te involucres. La mente nos enviará la información o las imágenes que necesitamos.
- Concéntrate en el mantra, es decir en el nombre del símbolo, HON SHA ZE SHO NENE, trata de escucharlo mentalmente, aunque si te cuesta lo puedes hacer verbalmente. Escuchar los mantras con el sonido interno es mil veces mejor que repetirlo verbalmente.
- Meditar sobre un tema o una imagen y después una vez iniciada dejarse llevar por la sucesión de imágenes o temas.
- Simplemente escuchar el sonido de nuestra respiración, este es un sencillo pero muy efectivo ejercicio de meditación, te focalizas solo en la entrada y salida del aire, si quieres ir un punto más lejos, pon atención al sonido de la respiración al inhalar escucharas SOoooooo y al exhalar escucharas Haaammm. Este es un mantra que significa SO, Yo y HAM soy EL, es decir la unificación de nuestro ser interno con Dios, por favor no forces el sonido, solo escúchalo en su forma natural.
- Puedes concentrar tu atención en los latidos del corazón y déjate llevar, en pocos minutos ya no habrá tensión, ni concentración y fluirá todo de la forma más simple.
La meditación no es otra cosa que relajarte y dejarte llevar, veras como se aquietan nuestros pensamientos. Se dice que nos convertimos en el objeto que meditamos, por ello es que busca siempre meditar en una deidad, o en cosas armoniosas, no medites en cosas negativas, pues estas adquieren más poder. Si te quedas dormido no te preocupes la meditación siempre continúa una vez que se ha iniciado. Algunas personas pueden recordar lo vivido en la meditación después de despertar. Otras comienzan a tener conciencia de lo meditado horas después, y otras ni siquiera se percatan de lo sucedido, pero no importa, con el tiempo todo cuanto se ha vivido en la meditación irá aflorando poco a poco en la conciencia.
Por favor no crees expectativas a en cuanto a que sentirás, cada meditación es una experiencia única, y cada individuo percibirá según su estado de conciencia, evolución y sensibilidad. Todo tipo de meditación, sea cual sea trae resultados definitivos y auspiciosos, aun cuando en un principio no seamos conscientes de ello.
La meditación no es otra cosa que ir bajando los niveles mentales y la actividad física, hasta llegar al mínimo los latidos del corazón, la respiración, el riego sanguíneo e incluso hasta la misma actividad del cerebro, todo en forma natural. Al estar plenamente relajados el cerebro ya no tiene que trabajar tanto para mantener el riego sanguíneo, los latidos ni actividades puramente física. Por lo que el cerebro se calma y comienza a tener experiencias espirituales.
Cuando se comienza a meditar puedes empezar por unos pocos minutos y paulatinamente ir incrementando el tiempo, puedes hacerlo sentado cómodamente, o si prefieres alguna postura en especial, también puedes hacerlo acostado y resulta muy útil por si te quedas dormido.
Puedes usar la meditación con el HON SHA ZE SHO NEN, antes de un examen, para mandar información al futuro o a distancia, antes de realizar cualquier trabajo, charla o cualquier cosa que nos propongamos.
Es aquí que comenzamos a conocer y a utilizar el verdadero poder de la mente. Cuando meditas te contactas con tu subconsciente, hablas con tu ser interno, con tus Maestros y Guías. Te sentirás en armonía y fluirán las soluciones y respuestas que necesitas. Solo requiere fe, confianza y constancia, todo lo demás viene por sí sólo.