9.4. Comunicación silenciosa con el Dai-Koo-Myo

Para realizar esta meditación, empieza por relajarte y situarte en tu posición habitual de meditación.

Haz unos instantes de respiración consciente, es decir, observa tu respiración y deja que tu mente se vaya serenando.

Cuando hayas entrado en un estado de relajación y serenidad interior, dibuja delante tuyo, con la mano o mentalmente, un gran Dai-Koo-Myo y repite tres veces su nombre.

Deja que el Dai-Koo-Myo empiece a irradiar su energía hacia ti, siente su presencia delante tuyo.

Una vez hayas establecido un primer contacto con el símbolo, crea un tubo de energía que vaya desde tu Chakra del Corazón hasta el símbolo.

Ahora inspira e imagina o siente como al inspirar absorbes la energía del Dai-Koo-Myo, después espira e imagina como al espirar le mandas energía al Dai-Koo-Myo.

Continua haciendo este juego tanto tiempo como creas conveniente.

A medida que vas inspirando y absorbiendo energía, imagina que tu Chakra del Corazón se va llenando de Luz y que esta luz se ve extendiendo al resto del cuerpo, el sistema energético, el aura, etc.

Es decir, hasta que te vuelvas completamente luminoso y cada fibra y cada molécula de tu cuerpo vibre con la energía del Dai-Koo-Myo..